El esfuerzo fisico, que supone el hacer el Camino de Santiago, está al alcance de prácticamente todas las personas; no existe ningún secreto, simplemente consiste en dosificar las fuerzas; debemos planificar las etapas del Camino y demás aspectos, adaptándolo a nuestras posibilidades físicas y tiempo disponible.
El Camino de Santiago es un Camino sagrado que como tal lo han recorrido antes de nosotros millones de peregrinos y año a año lo siguen haciendo cientos de miles de peregrinos, razón por la que el primer consejo a tener en cuenta es el respeto al mismo, al medio ambiente, a los indicadores, albergues, centros de acogida, al resto de los caminantes y, en fin, a todo el entorno que nos vamos encontrando a lo largo del Camino.
Consejos para el Caminante:
Nos vamos a referir, fundamentalmente, a los peregrinos que hacen el Camino a pié, aunque muchos de los consejos son validos para los ciclistas.
La primera duda que se nos puede presentar, cuando pensamos en la posibilidad de hacer el Camino, es si hacerlo solo o en compañia; hacerlo solo tiene la ventaja de no depender de nadie al tomar decisiones, mientras que haciendolo en compañia es fundamental complementarse bien con el/los acompañantes para evitar situaciones desagradables. En cualquier caso, este es un aspecto muy personal que tendremos que evaluar cada uno en función del objetivo que cada uno estemos persiguiendo cuando hacemos el Camino y el hacer el camino solo no supone tampoco ningún peligro, pues el recorrido está muy definido y, salvo en épocas muy extremas de invierno, es casi seguro que a escasos kilómetros otro peregrino le sigue y en caso necesario, le auxiliará.
Si es posible, elegir la época
Aunque cada época tiene su encanto, la primavera y otoño; finales de abril, mayo, junio, septiembre, son los mejores meses, con días muy largos y sin los rigores del calor de verano ni el frio del invierno, y, además y quizás lo más importante, con pocos peregrinos, ya que prácticamente el 75% lo hace en los meses de Julio y Agosto.
Técnicas para caminar
Si tenemos costumbre, sobran los comentarios, pero para quien no la tenga, le indicamos que es conveniente, por supuesto dependiendo de múltiples factores (edad, peso corporal, de la mochila, etc.) empezar suavemente, nunca con prisas, hasta que el cuerpo se caliente. Cuando se acelere, con marcha regular y continua, dentro de lo posible, con paso suave y rítmico.
También es conveniente antes de empezar a andar, realizar algunos estiramientos, especialmente de las piernas, colocándonos con las manos contra la pared, e ir apoyando paulatinamente toda la planta de los pies, hasta notar una cierta tensión detrás de las rodillas, a medida que el cuerpo se va acercando al suelo.
Es muy posible que el propio Camino nos obligue a realizar paradas muy frecuentes, para ver algún monumento o iglesia, realizar cualquier pregunta, sacar alguna foto, etc., pero, en principio, deberíamos descansar cuando menos diez minutos cada hora o dos horas, o más si fuera necesario. No obstante, el mismo cuerpo, la climatología o cualquier otra circunstancia, nos lo indicará o pedirá.
Mientras se camina hay que mantener siempre un paso que nos resulte cómodo, que nos permita sin ningún tipo de esfuerzo poder mantener una conversación. Caminar tiene que llegar a ser tan natural como respirar, que lo hagamos sin darnos cuenta.
En terreno llano, vayamos con nuestro paso normal, ni demasiado largo ni demasiado corto; en las subidas, puesto que no tenemos prisa, con más corto y lento, acaso aflojándonos el cinturón de la mochila para poder respirar mejor, y apoyando el pie con la totalidad de la planta en el suelo, para evitar sobrecargar determinadas zonas.
En las bajadas y siempre que el piso nos lo permita, con paso largo y rápido, clavando bien los tacones y quizás apretando un poco más la mochila a la cintura para que nos descansen los hombros.
Terminaremos dando sobre un millón de pasos, pero no tenemos que descuidar ninguno y ver dónde ponemos el pie; un solo paso mal dado nos puede obligar a retirarnos; por tanto, especialmente cuando vayamos por terrenos accidentados, de piedra suelta o guijarro, deberemos estar atentos al pisar.
Por supuesto, si vamos en compañía de alguien que tenga el paso más rápido, no debemos tratar de seguir su ritmo, pues en sólo unas horas, nos puede dejar destrozados; será conveniente, por tanto, que el que mas ande, se coloque el último y no marque el ritmo.
Es conveniente ayudarse tanto en las subidas como en las bajadas con el bordón, que, además, hace menos monótono el andar.
Solo o en Grupo
Sin dudarlo, nosotros que somos peregrinos veteranos, te aconsejamos que realices el Camino de Santiago en solitario. La experiencia del Camino se basa en el "encuentro", y precisamente cuando alguien quiere marchar en solitario es cuando se va abierto a todo aquello que, en éste caso el Camino, nos puede aportar. Además, a lo largo del Camino tendremos todo cuanto necesitaremos....
>>>
Fuente:
Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago